jueves

Silencio

A veces el silencio se siente tan bien, disfrutas de las suaves brisas de un comentario omitido. En vez de críticas, hay carcajadas flotando.
A veces me pregunto, porqué no podemos hablar sin criticar? A veces digo porqué no puedo callar y dejar de hablar. Nos cuesta, es mucho más fácil decir que silenciar la dura voz de crítica.
Aprendí que en ciertos momentos realmente es mejor callar la voz maliciosa que soltar la púa llena de veneno mortal. En ese momento capaz no lo sea, pero al reflexionar hiere el alma. Para qué herir si podemos sanar? Porqué es más fácil asestar el golpe final, seguro que pasar la mano y ayudar.
Ayudar implica dejar caer los escudos y el orgullo. Mostrar la cara y dejar la careta detrás. Ayudar nos deja vulnerables porque damos alma y cuerpo, si lo hacemos de verdad. Pero quién quiere mostrarse?
Es más fácil criticar que hacer por uno mismo. Admito que yo misma soy ese caso y que muchas veces a mi personalmente me cuesta dejar  de hablar por otros y obrar por mí misma. Es tan difícil admitir por nuestro ego, algunos les cuesta más, algunos menos. Recordemos, antes de abrir la boca, pensemos. Lastimaremos echando torres en el camino que nos cierran oportunidades o callaremos para aprender a controlar nuestra propia irascibilidad.

"La respuesta amable calma la ira;
la respuesta grosera aumenta el enojo.
La lengua sabia adorna el conocimiento;
la boca de los necios profiere tonterías.
Los ojos del Señor están en todas partes,
y observan a los malos y a los buenos.
La lengua apacible es árbol de vida;
la lengua perversa daña el espíritu."

-Proverbios 15:1-4 (Reina Valera Contemporánea)

No hay comentarios:

Publicar un comentario